Subir una gran montaña es la excusa perfecta para celebrar con un gran festín después de la expedición. Después de todo, se estima que cada montañista consume hasta 10.000 calorías durante el día de cumbre…

Los valles al pie de los Andes son reconocidos por sus vinos. Pero la Ciudad de Mendoza también cuenta con una escena gourmet en pleno auge, que, por supuesto, incluye las famosas carnes argentinas. A continuación, una selección de diez de nuestras opciones gastronómicas favoritas:

La ruta del Gaucho

Es necesario haber subido una montaña para poder terminar un bife de chorizo en Don Mario, un restaurante tradicional de Mendoza. No tiene un ambiente particularmente glamoroso, pero la calidad es buena y la cantidad es superlativa. Los precios están en la mitad de la escala. (www.donmario.com.ar)

Los restaurantes La Barra y El Patio de Jesús María son dos buenas “parrillas” en el centro de la ciudad. La especialidad es por supuesto el asado criollo y los cortes de carne de vaca. Precios medios. (www.https://la-barra-vinos-carnes.negocio.site y http://patiodejesusmaria.com.ar/)

Escena gourmet

El restaurante Casa El Enemigo -creado por el premiado enólogo Alejandro Vigil- ostenta el primer puesto en el ranking “Best restaurants in Mendoza” que elabora TripAdvisor. Ubicado entre viñedos y plantaciones de olivos en el departamento de Maipú, Casa El Enemigo se encuentra en un genuino entorno rural mendocino, a 40 minutos del centro de la ciudad. Se especializa en comidas e ingredientes locales, reformulados con un concepto gourmet (y acompañados con los vinos de Vigil). Precios altos. (https://www.facebook.com/casaElEnemigo)

El restaurante 1884, del célebre chef y autor Francis Mallmann, es también una versión gourmet de las tradicionales parrillas argentinas. El cordero a fuego lento es la estrella de la carta. En cuanto a vinos, las posibilidades son ilimitadas en la carta de 75 páginas. Es necesario reservar con antelación. Los precios son altos. (www.1884restaurante.com.ar)

Grill Q, el restaurante del hotel Mendoza Park Hyatt, es otra de las excelentes opciones en platos de carne. La cocina vidriada y los amplios espacios configuran una atmósfera interesante, distinta a los característicos restaurantes de hoteles. El Hyatt se encuentra en pleno centro de la Ciudad de Mendoza. . (www.hyatt.com/en-US/hotel/argentina/park-hyatt-mendoza-hotel-casino-and-spa)

Una tradición mendocina

Tomarse el tiempo para disfrutar de una buena mesa -y de su correspondiente sobremesa- es una agradable tradición mendocina. Es también una buena oportunidad para apreciar las cualidades de nuestra tierra: comer al aire libre, bajo la sombra de una parra o una galería, ante un paisaje que aúna los viñedos y las hileras de árboles -resultado del trabajo del hombre- y la escala imponente de las montañas -el trabajo de la naturaleza. Nuestra mesa, y nuestros vinos, reflejan esa identidad.

Un buen sitio para honrar esta tradición es Ojo de Agua, un pequeño restaurante entre viñedos que cuenta con excelentes críticas. Requiere un pequeño viaje desde la ciudad hasta Luján de Cuyo, y no reciben tarjetas de crédito. Los precios son medios. (www.ojodeagua.ch)

Más sofisticado pero con la misma filosofía, el restaurante Espacio Trapiche -de la bodega del mismo nombre- tiene como lema: “Donde el tiempo se detiene”. (www.trapiche.com.ar)

Morning glory

Si el desayuno es la comida elegida para reponer energía, el café y restaurante Bute es una buena opción en pleno centro de Mendoza. Tienen buen café, ubicación estratégica y una cocina sólida (lo opuesto a un par de medialunas apenas descongeladas). Y ofrecen promociones especiales para clientes de Grajales Expeditions! (https://www.facebook.com/buterestaurante/?rf=328087623982239)

Un bebedor de cerveza entre viñedos

Por último, si usted es un bebedor se cerveza perdido en nuestra tierra vitivinícola, he aquí un lugar para reponerse de esas largas jornadas en la montaña, a té y jugo: la Cantina de Maal Wines. Sí, se trata de una bodega, pero además elaboran la mejor cerveza artesanal de la región (llamada “Ilegal”). No es barata, por desgracia. Es necesario llamar con antelación y hacer una reserva, ya que no siempre abren al público. (http://www.maalwines.com)

 

[ Texto: Nicolás García / Fotos: gentileza de BUTE y Maal Wines]

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