Además de ser una guía de gran fortaleza en la altura, Weny se maneja a gusto en diversos terrenos de montaña, desde las grandes expediciones hasta las agujas patagónicas, pasando por la roca vertical y el boulder. Con sólo 32 años, nuestra guía cuenta con 15 cumbres en el Aconcagua, varias en el macizo de La Ramada (cerro Mercedario y otros picos), nuevas rutas en los macizos del Fitz Roy y el Torre y vías de escalada deportiva de hasta octavo grado.

A continuación, parte de la visión de Weny acerca de la actividad de montaña, el Aconcagua y la perspectiva de género en las expediciones.

¿Cómo fue que te dedicaste a las montañas?

Crecí en Barreal, San Juan, donde las montañas te rodean en todos los puntos cardinales. Es muy difícil que no despierten tu atención, de algún modo están ahí, y son enormes. Durante muchos años jugué al hockey sobre césped, pero cuando tenía 15 años me quebré la muñeca entrenando y me pusieron tres clavos.

Por otro lado, tenía algunos amigos que estaban saliendo a la montaña en los veranos y mi profesor de hockey era uno de ellos. Me propuso hacer un curso de iniciación a la montaña con él, ya que no podía jugar al hockey pero si caminar. Para cuando terminé el secundario había pasado los últimos dos veranos en las montañas, y decidí empezar la Escuela de Guías de Mendoza.

¿Cuál es tu disciplina favorita, y qué escaladas considerás especiales?

Los últimos 15 años me he dedicado a la práctica de las diversas ramas del montañismo y la escalada. He tenido momentos en los que solamente me dediqué a subir montañas en expediciones largas y pesadas en Cuyo (Andes Centrales de San Juan y Mendoza) o en el norte de Argentina, Chile, Bolivia y Perú; o en otro período, me concentré en escaladas alpinas de 3 o 4 días en la Patagonia; o simplemente me puse fanática de la escalada deportiva, e incluso el boulder, viviendo en una furgo durante meses en Europa.

No soy de esas agraciadas personas que pueden desarrollar su máximo potencial en una actividad a la vez que desarrolla otras cuatro actividades. Por eso cuando estoy motivada con alguna de las disciplinas realmente le dedico tiempo y esfuerzo a desarrollarla. ¿Cuál es mi disciplina más fuerte? Depende del momento… hoy es la escalada deportiva.

¡Ascensiones especiales, para mi han sido la mayoría! Cada montaña fue especial, cada escalada, todo lo que me dejó, aprendizajes, emociones y paisajes para recordar siempre. Las personas con las que compartí esos momentos, compañeros, amigos y hermanos, los viajes y lugares que conocí. Para los demás quizás fueron especiales las escaladas en Patagonia (ver perfil). Pero para mí ha sido especial desde la primera vez que me puse una mochila enorme y salí a caminar, o la primera vez que me até la punta de una cuerda y me despegué unos 1.000 metros del piso, en un mundo vertical de roca y hielo.

¿Qué representa el Aconcagua para vos?

¡Aconcagua es un montañón! Y más allá de la cantidad de gente y lo impactada que está, sigue siendo hermosa la mires por el lado que la mires. Soy afortunada al poder trabajar en lo que me encanta y realizarlo en un lugar tan especial. Es muy gratificante poder acompañar a las personas en su desafío personal de intentar subirla. Es un reto grande para cualquiera que se acerque a probarse a sí mismo.

Creo que las montañas, en especial la altura, nos muestran lo mejor y lo peor de las personas (risas). ¡Cuando nos muestran lo mejor, eso es enorme! Para mí trabajar en Aconcagua también es conocer un poco el resto del mundo, ya que vienen personas de lugares y culturas diferentes.

¿Cómo es ser una guía mujer en una profesión donde hay predominio masculino?

Me recibí de Guía de Alta Montaña en el año 2008 cuando tenía 21 años. Tuve una buena cuota de suerte, ya que trabajé siempre con compañeros que no hicieron una diferencia. Para mí, en esa primer temporada el crux fue encontrarme con los clientes por primera vez, en el Hotel o en el aeropuerto. Aunque no lo expresaran verbalmente, sus caras eran de “Oh, ¿esta chica va a llevarme al Aconcagua?”. De todos modos, no era para tanto, las caras desaparecían en el primer día en la montaña. En general, en esta montaña y en otras, no he tenido ninguna complicación por ser una chica.

Hoy cada vez hay más mujeres en el ambiente, ya sea escalando o en las montañas. Hay más chicas hoy en Aconcagua que hace 10 años. ¡Las chicas están fuertes! ¡Empujando los limites! y no hay que mirar muy lejos para verlo. Es inspirador.

Creo que las guías mujeres aportamos cosas importantes a una expedición, otro manejo de grupo, otro contacto con la gente. Interactuamos con los clientes de manera diferente, claramente desde otra perspectiva. Por otro lado, los muchachos ponen su parte también; entonces en lugar de hablar de hombres y mujeres yo prefiero hablar de grupos de trabajo, donde lo mejor es que nos complementamos. Todos tenemos actitudes y aptitudes diferentes que se suman para realizar el trabajo de la manera más eficiente posible y, por sobre todo, para que los grupos se lleven una linda experiencia.

A la par de su trabajo como guía, Weny integra el equipo de deportistas de Ansilta, la principal marca de indumentaria técnica para montaña de Argentina.  ¿Qué beneficios y responsabilidades acarrea ser una atleta patrocinada?

Las prendas Ansilta son lo mejor que podemos encontrar a nivel nacional, incluso en Latinoamérica. La marca ha crecido en forma sostenida y tiene un compromiso con seguir mejorando. Tengo prendas que a pesar del uso durante años parecen nuevas y sus prestaciones están casi intactas. ¡Me acompañan siempre!

Desde el año 2012 han compartido conmigo prendas que les he pedido para mis aventuras, y prendas que me han dado para testeos y devoluciones. Los chicos de diseño son súper abiertos y siempre han trabajado sobre nuestras ideas o criticas. El beneficio es poder usar prendas y materiales que son de excelente calidad y prestaciones. Al momento de una escalada o ascenso esto marca una enorme diferencia. En cuanto a las responsabilidades, mi tarea es dar devoluciones de las prendas, ideas de mejoras y materiales fotográficos.

Perfil

Weny Sánchez nació y creció en Barreal, provincia de San Juan, al pie de la cordillera de Ansilta. Este macizo, cuya mayor elevación es el cerro Mercedario (6770m), es visible desde las alturas del Aconcagua (hacia el norte).

El currículum deportivo de Weny incluye:

  • 15 ascensos al Aconcagua (6.960 m). De éstos, 14 fueron guiando y uno en el día desde Plaza Argentina.
  • 2 ascensos al cerro Mercedario (6.770 m), guiando expediciones.
  • Diversos picos de seis mil metros en el Cordón Ansilta, en la Puna, en Perú y en Bolivia. Incluyendo rutas de alta dificultad, nuevas vías y ascensos invernales.
  • Escaladas en Patagonia: Cerro Fitz Roy (ruta Franco-Argentina), Pilar Norte del Fitz Roy (nueva ruta, Huasos on de Rock). Agujas Saint Exupéry, de la S, Rafael Juárez (nueva ruta). Cerro Torre (nueva ruta, Directa Huarpe, en la cara Oeste).
  • Escalada en roca: escalada deportiva, grado 8a. Clásica, grado /b+/7c. Boulder: rutas de grado V6 (7A).
  • Weny ha guiado en Aconcagua durante las últimas 8 temporadas y actualmente es guía líder de Grajales Expeditions.

 

https://www.ansilta.com/

[ Entrevista de: Nicolás García / Fotos: archivo personal de Weny Sánchez]

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